Toyota bZ Time Attack: El primer eléctrico de competición se revela en el SEMA
Toyota presenta el bZ Time Attack, un prototipo 100% eléctrico que combina potencia extrema, aerodinámica radical y espíritu de competición.
Toyota bZ Time Attack: El primer eléctrico de competición se revela en el SEMA. Foto: Toyota
A lo largo de los años, Toyota ha deleitado a todos los visitantes del SEMA Show con autos verdaderamente sorprendentes y esta edición no fue la excepción. La firma japonesa sorprendió con el Toyota bZ Time Attack.
Lejos de ser una simple pieza de exhibición, el bZ Time Attack es un prototipo funcional que actúa como un laboratorio móvil para el desarrollo de futuras tecnologías eléctricas de competición. Basado en el bZ 2026, este modelo cuenta con 338 hp, tracción total y una aceleración de 0 a 60 mph en 4.9 segundos.

Toyota bZ Time Attack: Más potencia para sacar hubo en la pista
No obstante, Toyota decidió aumentar su rendimiento, optimizando los motores eléctricos para superar los 400 hp, gestionados mediante una unidad de control (ECU) específica. Con ello, el tiempo de aceleración se reduce a cerca de 4.0 segundos.
Además, la suspensión completamente nueva emplea componentes Tein, mientras que los frenos Alcon y pastillas Hawk, inspirados en los GR86 Cup y GR Corolla TC, garantizan un control de frenado superior.

Exterior
El diseño exterior también se radicaliza con un kit de carrocería ensanchado, salpicaderas negras en 3D, un divisor delantero prominente y un enorme alerón trasero. Los guardafangos ventilados, el difusor extendido y las seis pulgadas adicionales de ancho de vía, junto con una altura rebajada, refuerzan su presencia de pista.
Las ruedas BBS Unlimited de 19 pulgadas equipadas con neumáticos Continental 305/30 Extreme Contact Sport 02 completan el paquete, aportando agarre y estabilidad en curvas cerradas.

Interior
En el interior, el enfoque competitivo continúa con una estructura de seguridad FIA, asientos de cubo OMP y arneses de carreras. El habitáculo se despoja de todo lo innecesario, eliminando los asientos traseros y conservando solo algunos elementos, como el selector giratorio del cambio, ahora reubicado en el tablero. Aunque este bZ radical probablemente no llegue a la línea de producción, su creación confirma la intención de Toyota de mantener la emoción de conducir en la era eléctrica y su compromiso con llevar la propulsión cero emisiones al automovilismo deportivo.
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