Stellantis prepara el regreso del muscle car más potente a Estados Unidos
Con una inversión de 10 mil millones de dólares, Stellantis busca reactivar sus marcas en Norteamérica y devolver el legendario V8 a Dodge.
Stellantis prepara el regreso del muscle car más potente a Estados Unidos. Foto: Dodge
Stellantis ha presentado una nueva estrategia para impulsar sus ganancias, recuperando una idea clásica que podría entusiasmar a los aficionados del motor. El grupo planea destinar $10 mil millones de dólares a sus divisiones en Estados Unidos, y una parte de esa inversión podría traer de vuelta un muscle car con motor V8 al catálogo de Dodge, según informó Bloomberg.
El nuevo CEO, Antonio Filosa, lidera el plan que incluye $5 mil millones adicionales para reforzar las operaciones en América del Norte. Esta cifra se suma al monto previamente asignado a la región, considerada ahora el pilar para revitalizar la rentabilidad global del grupo tras la gestión de Carlos Tavares, que había concentrado su atención en Europa.

Stellantis tiene grandes planes para Jeep
Jeep será una de las marcas más beneficiadas con esta inyección económica, y Chrysler podría finalmente modernizarse tras años sin novedades relevantes más allá de sus minivanes. No obstante, el anuncio que más expectativas genera es el de un posible “nuevo muscle car V8 de Dodge”.
Los rumores sobre el regreso de un modelo V8 de Dodge no son nuevos, y todo apunta a que se trataría del próximo Charger, tanto en versión sedán como coupé.
En 2024, Dodge explicó que el antiguo motor Hemi V8 no podía adaptarse al nuevo Charger, basado en la plataforma STLA Large diseñada para propulsión eléctrica o motores Hurricane de seis cilindros. Sin embargo, el director de la marca, Matt McAlear, cambió el tono este verano al afirmar: “No se sorprendan si al final encaja”.
Tras el bajo desempeño del Charger Daytona eléctrico, la demanda se ha centrado en los modelos de combustión Hurricane. Aun así, los seguidores más fieles continúan pidiendo el regreso del V8, algo que podría concretarse gracias a la flexibilización de las normas de emisiones impulsada por la administración Trump.