Desde sus inicios, los vehículos han sido un pilar fundamental en la identidad de la saga Fast & Furious. Sin embargo, más allá del emblemático Charger de Dom Toretto, interpretado por Vin Diesel, el Mazda RX-7 de Han, presente en Rápidos y Furiosos: Reto Tokio, se ha ganado un lugar especial en la historia.
Este RX-7 destaca por su característico kit de carrocería VeilSide “Fortune”, que le confiere un diseño inconfundible. Según uno de los expertos técnicos de la producción, se construyeron nueve unidades para las filmaciones, pero solo dos lograron sobrevivir al riguroso rodaje y hoy forman parte de colecciones exclusivas.

Mazda RX-7: una joya de culto con valor millonario
El ejemplar en cuestión está en perfecto estado de funcionamiento y se usó exclusivamente en tomas estáticas, sin participar en las escenas de drifting. Aunque esta función limita su protagonismo en acción, estos autos suelen fabricarse con mayor calidad para destacar en primeros planos, a diferencia de los vehículos diseñados para acrobacias, que suelen dañarse fácilmente.
Durante una reciente subasta organizada por Bonham’s, este vehículo alcanzó un precio de $1.2 millones, estableciendo un récord para un RX-7 legal en carretera. Sin embargo, no superó el valor del Nissan R34 GT-R, conducido por Brian O’Connor (Paul Walker), que se vendió por $1.3 millones. Por su parte, el icónico Supra naranja de Brian alcanzó los $550,000 en 2021.

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