Ferrari F76: El superdeportivo que solo existe en el mundo virtual
La marca italiana sorprende con su primer modelo 100 % digital, un hipercoche virtual que redefine el concepto de exclusividad.
Ferrari F76: El superdeportivo que solo existe en el mundo virtual. Foto: Ferrari
Cuando parecía que el fenómeno de los NFT había quedado en el pasado, desde Maranello, la marca presentó el Ferrari F76, un modelo cuyo nombre evoca la estirpe de los legendarios F40, F50 y F80. Sin embargo, esta vez no hay motor V12, ni fibra de carbono, ni siquiera un vehículo físico. El F76, en realidad, no existe.
El lanzamiento tuvo lugar en el circuito de Scarperia, durante la “Mondiali Ferrari Week”, donde la firma italiana sorprendió al revelar su primer modelo completamente digital, creado como NFT (token no fungible).
Se trata de un archivo exclusivo, disponible únicamente para los miembros del programa Hyperclub, una comunidad que apoya la presencia de Ferrari en las competencias de resistencia con el 499P, ganador de Le Mans.

Ferrari F76: La oportunidad de poseer un auto muy exclusivo
La propuesta busca ofrecer a ciertos clientes una experiencia inédita: poseer un Ferrari virtual personalizado, diseñado por computadora, una pieza digital única de Maranello para coleccionar desde la pantalla.
El nombre F76 conmemora la primera victoria de Ferrari en Le Mans, lograda en 1949, es decir, 76 años antes del lanzamiento del proyecto en 2025. Aun así, la elección genera controversia. En la historia de Ferrari, la letra “F” y su numeración siempre identificaron superautos emblemáticos, concebidos para celebrar hitos de la marca, no un NFT guardado en la blockchain.
El Centro de Estilo Ferrari, bajo la dirección de Flavio Manzoni, diseñó un hiperdeportivo virtual de proporciones extremas, con elementos como un doble fuselaje, canal central aerodinámico, aleta flotante cuádruple y líneas biomiméticas calculadas digitalmente. Una obra visualmente impactante que adelanta la estética de los futuros Ferrari.

Un manifiesto de diseño
El problema es que nadie podrá conducirlo. No estará en videojuegos, simuladores ni exhibiciones. Carece de motor, chasis y sonido. Todo indica que el proyecto nació más en la esfera cripto que en el automovilismo. Ferrari incluso comenzó a aceptar pagos con criptomonedas, lo que sugiere que el F76 apunta a un nuevo tipo de cliente: los coleccionistas de NFT y autos virtuales.
La marca describe al F76 como un “manifiesto de diseño”, un ejercicio artístico y tecnológico. Sin embargo, más que una celebración de la pasión automotriz, parece un experimento de marketing alejado del rugido de los motores.
